...siempre encontrarás aquí
una luz encendida a tu llegada,
lluvia que riegue de madrugada los almendros y las vides,
las higueras, los olivos,
y ráfagas de viento que se lleven lejos la ceniza...
Escribirás
y el corazón será tu compañero de faena..
La juventud que imaginas perpetua
mientras rebuscas la vida entre versos
abandonará tu barco en cuanto desvíes del horizonte
un segundo la mirada,
peinarás entonces de blanco las intenciones.
En las cunetas naufragios y besos,
pero victorias pocas que colgar en el pecho.
Dos hijos a lo sumo,
orgullo, eso sí, para llenar mil universos.
De sinfonía el llanto en los ojos,
siempre hebreos en busca de la tierra prometida..
Cientos de poemas, muchos a medias,
horas amontonadas junto a las letras.
La certeza, siempre tan incierta,
de que lo mejor aún tendrá su lugar en la mesa,
con gotas de tinta las flores
que quieren brotar en tu huerta..
Hacer pedazos la soledad
asfaltando hasta ti la ternura,
pretender pan tierno en cada mesa,
agua limpia en cada río,
mares en calma, sin tormentas,
desnudar con unos versos
a los demonios
que cosen petachos en las almas,
evitar que huya el amor
abandonando despobladas
de palabras dos aldeas,
teñir con tinta las mañanas
cuando lloran sin consuelo
en desiertos sin agua y sin tregua,
esconder la timidez en el bolsillo,
disimular mi torpeza ante tus ojos,
no volver a emigrar a la tristeza...