jueves, 29 de noviembre de 2012

Vida (I)




A zancadas
se desplaza la vida
por piel y huesos,

sazona el aliento
cada esquina 
intentando 
no evaporarse
en otra boca que la tuya.

El alma sobrevuela inquieta
los riscos,
donde las tormentas sueñan
refugio
entre grietas imposibles
del sendero.

Pero el calor del hogar
alimenta de cenizas
cada ensayo viajero
a la inconsciencia,

que regalaba
locuras lejanas de sentido..

En la verde azotea,
el horizonte
se mezcla
con aurora vírgen.

Y despierto una vez más,
a salvo
entre tus ramas..

No hay comentarios:

Publicar un comentario